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Guías para dar clase

Autonomía y hábito de estudio

Es el perfil más frecuente y el que peor se interpreta desde fuera. No es un problema de comprensión: cuando alguien se sienta con él, lo entiende todo. El problema es empezar solo.

4 minutos de lectura.

Si sólo lees esto

  • Empieza preguntando qué ha hecho esta semana, no explicando.
  • No le des el paso siguiente: pregúntale cuál cree que es.
  • Los deberes se dejan por escrito: qué ejercicios, cuánto tiempo y qué hacer si se atasca.
  • Veinte minutos cuatro días valen más que dos horas un domingo.
  • Si se bloquea, que lo apunte y pase al siguiente. No que lo deje todo.

Antes de nada, cómo se reconoce. Suele hacer todo esto:

  • · Se queda mirando el enunciado sin saber por dónde empezar.
  • · Necesita a alguien al lado para dar el primer paso.
  • · Se sabe la teoría, pero no sabe qué aplicar en cada problema.
  • · Arrastra días sin practicar porque no le ve el sentido.

Muchos de éstos sacaban buenas notas hace un año. No se ha roto nada de repente: se ha ido cayendo la costumbre de ponerse.

1. Empieza preguntando, no explicando

Los primeros cinco minutos deciden la clase. Si empiezas corrigiendo, él se sienta a recibir. Si empiezas preguntando, se sienta a participar.

  • «¿Qué has practicado esta semana?»
  • «¿Qué ejercicio te ha costado más?»
  • «¿Hubo algo de lo que te dejé que no entendieras?»

Aunque la respuesta sea «nada», te sirve: ya sabes que el problema no está en la asignatura, está en ponerse. Y te lo ha dicho él, que es distinto de decírselo tú.

2. Guía, no resuelvas

Cuando hagáis ejercicios juntos, no le digas lo que hay que hacer. Pregúntaselo.

  • «¿Qué te pide el problema?»
  • «¿Por dónde crees que se empieza?»
  • «¿Qué fórmula o qué idea puede servir aquí?»

Si se equivoca, mejor: ahí es donde se aprende. Lo corregís juntos, le dices qué parte sí estaba bien y qué cambiarías. Celebra cada acierto, por pequeño que sea. A quien lleva meses fallando, que alguien le señale algo que ha hecho bien le cambia la sesión entera.

3. Deja los deberes por escrito antes de despedirte

La razón por la que no hace nada entre semana casi nunca es la pereza: es que no sabe exactamente qué tenía que hacer. Que no se acabe la clase sin esto apuntado:

  • Qué — página, número, tipo de ejercicio. Nada de «repasa el tema».
  • Cuánto — «esto son veinte minutos». No más. Una tarea con final a la vista se empieza; una abierta se aplaza.
  • Qué hacer si se atasca — intentarlo, apuntar la duda y seguir.

4. El truco del semáforo

Es lo que evita que un ejercicio atascado se lleve por delante la tarde entera. Se lo explicas una vez y lo usa solo:

  • Rojo — no sale. Paro.
  • Amarillo — lo pienso dos minutos y lo apunto en una hoja.
  • Verde — sigo con el siguiente.

El objetivo no es que lo resuelva: es que llegue a la próxima clase con preguntas concretas en vez de con «no he hecho ninguno porque no entendía nada».

5. Enséñale a preguntarse solo

Lo que quieres es que sepa arrancar cuando tú no estás. Estas cinco preguntas, dichas en voz alta mientras trabaja, hacen ese trabajo:

  • «¿Qué me está pidiendo esto?»
  • «¿Qué datos tengo?»
  • «¿Qué fórmula o método puedo usar?»
  • «¿He hecho algo parecido antes?»
  • «¿Tiene sentido lo que me está saliendo?»

Suena raro y funciona. Le organiza el pensamiento y le quita la dependencia de que alguien le diga el paso siguiente.

Y con la rutina, lo mismo: sesiones de veinte o treinta minutos, tres o cuatro veces por semana. Pedirle dos horas seguidas es garantizar que no se ponga ningún día. Cuando el hábito esté cogido, ya se alarga.

6. Y que sepa que no está solo

Es lo más importante y lo que menos cuesta. El curso es duro y es normal sentirse así. Las ganas van y vienen; tú estás para acompañar mientras vuelven.

No le pidas que lo haga perfecto. Pídele que no lo deje.

Ojo con una cosa: esto no es terapia y tú no eres su psicólogo. Si lo que ves va más allá de la asignatura —angustia, algo que te preocupa de verdad— tu trabajo es decírselo a la familia, no gestionarlo tú.

Esto no es una norma ni te lo va a revisar nadie: son cosas que funcionan, escritas para que no tengas que descubrirlas tú. Aquí están las demás guías. Y si se te ocurre algo que debería estar aquí, cuéntanoslo.